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Un espacio multidimensional para sanar.

Archivo de Diciembre 2008

El Laberinto

Publicado por Vivi Cervera en Diciembre 18, 2008

Por Vivi Cervera

ssalidaRara vez comienzo un artículo con una pregunta y hoy me veo obligada a hacerlo para despertar aún más a la realidad de la cual estamos tomando conciencia y que ha sido oscurecida por nuestro mundo sensorial. La pregunta es:

¿Qué tanto necesitas de tu dolor emocional para sobrevivir?

Parece una actitud de locos el hecho de tener necesidad del dolor emocional para continuar existiendo, pero así es. Si tomas en cuenta que no hay un mundo afuera de ti, es porque finalmente comprendiste que todas las ideas que viajan por tu mente a cada instante son elecciones conscientes o inconscientes de tu ser y que existe algo que te ha acompañado desde que naciste y es la fusión de tu verdadera identidad con la situación problemática que tienes en mente. Esto significa que hasta este instante de tu vida comienzas a entender que todos los sentimientos causados por el miedo no son parte de lo que tú eres como ser humano, son simplemente el alimento de tu ego. Aprendiste desde niña/o a identificarte con el dolor como si fueras él mismo, como si encarnaras al problema, crees que eres eso exactamente y así mismo intentas dejar marchar las situaciones del pasado, considerándote a ti misma/o como el foco central de ese evento, cuando realmente eres el espacio donde esas situaciones tienen lugar. Entonces puedes comprender que no estás caminando perdida/o en un laberinto sin salida; tú eres quien observa el laberinto sin salida que crea constantemente tu otra/o yo.

A partir del instante en el cual te das cuenta de que creas cada pensamiento que origina una emoción que le da lugar al dolor emocional o físico, entonces estás aceptando que inconscientemente lo necesitas. Y al aceptarlo comprendes que es primordial dejar atrás todo lo que te identifica y con lo que has guardado una estrecha relación por años, como por ejemplo tu propio concepto de un divorcio, un accidente, una fobia, tu infancia, la partida de un ser querido, o aquella herida que recibiste en tu interior y que aún consideras injusta.

Por ejemplo, si padeces de alguna enfermedad, determina a qué grado necesitas de ella, qué beneficios estás obteniendo al sentirte enferma/o, qué obtienes de la vida o de los demás al sentirte agotada/o, qué estás recibiendo al sentirte inmóvil o al no poder encontrar alivio a ese dolor que padeces, analiza la recompensa que esconde tu enfermedad y después dedícate a detectar en cuáles pensamientos reciclas esa necesidad. Las técnicas multidimensionales que existen en la actualidad te permiten ser un paciente activo en tu proceso de curación sin que te sientas a merced de la opinión de terceros.

No eres culpable por necesitar del dolor, porque si analizamos nuestra estructura y composición, esa actitud es muy humana, por lo tanto natural. Así que eres responsable de elegir pensamientos conscientes que te permitan hacer presencia en este instante de tu vida. Y el tiempo en el cual vivimos te proporciona una infinita cantidad de métodos y técnicas para alcanzar la libertad de tu ser, puedes utilizar el que más se adapte a tus necesidades o con el que vibres más, de todas maneras la base de cualquier terapia o método de liberación te permite conectar con el momento presente, con el ahora, para que de esa forma puedas quitarle poder a los recuerdos que ocasionan tu dolor. Cada instante de sufrimiento corresponde o encaja con el “reciclaje” constante de las vivencias que casi dormidas hacen un viaje a través del tiempo para manifestarse en tu realidad, cíclicamente. Los recuerdos subconscientes se retroalimentan y crean circunstancias que apoyan la idea de que eres víctima de alguien o de algo exterior a ti. Así es como nacen aquellos sentimientos que te desconectan de tu esencia y reducen casi a nada el poder de tu dios/diosa, para posteriormente enfermar tu alma.

Entonces pregúntate a solas, qué tan dispuesta/o estás a dejar marchar tu necesidad de sentirte rechazada, tu necesidad de que tu pareja te maltrate, de comer en exceso, de deprimirte, de estar sola/o, de estar desempleada/o, de sentirte inferior, sin dinero, fea/o, gorda/o, enferma/o y cualquier otra necesidad que desees agregar aquí… ¿Qué tan dispuesta/o estás para permitirte vivir sin ese sentimiento que oscurece tu presente?

Ser consciente de que hasta ahora has necesitado del dolor para poder continuar existiendo es tu primer paso para deshacerte de él. Cuando el dolor (que es parte del ego) se da cuenta que ha sido localizado y que su razón de ser o de coexistir contigo, ha quedado al descubierto, automáticamente pierde su poder porque tu yo consciente comenzará a prestarle atención a las reacciones que tengas frente a los problemas, a tus respuestas frente a los sucesos que te ocurran. Y te darás la oportunidad de observar el núcleo de los llamados problemas para preguntarte si en realidad puedes dejarlos marchar.

Existe en ti la necesidad de ser parte de situaciones dolorosas porque el dolor te engaña, te miente, te hace pensar que recibirás algo a cambio. Este algo puede ser la compasión, atención o la irresistible necesidad de victimizarte porque no puedes asumir la responsabilidad de que el mundo te lastime, casi siempre es más fácil pensar que los demás están actuando en tu contra y que te encuentras atada/o, subordinada/o hasta el punto de tener que tolerarlos o huir. No obstante sería cuestión de que pudieras comprobar que obtienes más paz interior cuando decides que todas esas personas allí afuera son tu creación y comienzas a permitirles que se alejen de ti.

Tú y yo tenemos muchas situaciones, sensaciones y dolores por liberar. Hemos creado más necesidades a partir del momento en el que decidimos regresar a este planeta y es tiempo de soltarlas para que sean transmutadas. Poseemos un deseo innato de evolucionar y para lograrlo es vital ser parte activa en el proceso de cambio que puede experimentar nuestro mundo. Así que la próxima vez que te sientas ofendida/o, agredida/o, desafiada/o, retada/o, humillada/o, herida/o, dolida/o triste por algún problema o por otra persona o grupo de personas, por favor ten este diálogo contigo misma/o:

“Mis sentidos me avisan que en este instante necesito que

esta situación negativa sea parte de mi vida.

Yo elimino mi necesidad de esa situación ahora”.

Puedes pensar en esas frases respecto de todo aquello que te disgusta, que te enoja o que consideras injusto. En ese instante de liberación puedes llegar a sentir (equivocadamente) que no eres tú quien tiene que cambiar, sino la otra persona, ya que es ella quien te está haciendo daño. Pero aunque sientas esta atracción irresistible de regalarle el poder a esa persona y quedarte sin él, piensa que es hora de que comiences a sentirte en paz contigo misma/o y de que seas feliz. Paradójicamente esta felicidad viene de la mano con la responsabilidad de guiar tus pasos por donde tú decidas, sin que tengas que encerrarte con los demás en un laberinto de paredes grises donde sólo hay preguntas sin responder.

Al liberar situaciones dolorosas, abres la puerta al mundo donde las personas más hostiles ya no pueden herirte, los fantasmas que te roban energía desaparecen y aprendes a tomar consciencia de quien realmente eres.

Gracias.

Vivi Cervera. Copyright 2009. Derechos reservados de autor.

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