Al igual que yo, tú también has estado semi despierta/o durante algún tiempo, pensando, sintiendo, viviendo la vida tan de prisa como si en algún lugar nos estuvieran esperando para entregarnos un valioso tesoro o como si la felicidad fuera una meta. Caminamos de un lado para otro sin siquiera tocar el suelo y amamos sin que los sentimientos penetren nuestro corazón. Olvidamos que lo único que tiene verdadero sentido es la manera como disfrutamos del viaje y no, la llegada a un anhelado destino. Dejamos en manos de algunos otros la responsabilidad de crear amor en el corazón de Gaia para que ese amor se regrese a nosotros y nos alimente sin querer involucrarnos. Gaia es el nombre que recibe la Madre Tierra y al leer mis palabras con tu corazón, estás alimentando su esencia, la esencia divina de Gaia.
La fuerza de la gravedad no ha sido suficiente como para mantenerte unida/o a Gaia. Tú (mi) conciencia de separación es tal, que todo lo que le ocurre al planeta es un problema del gobierno, de la suerte o del destino. Te sientes aislada/o, sola/o, distante de lo que vibra a tu alrededor; esa es la razón de tus luchas, de tu miedo y de tu competencia con el tiempo presente. Es posible que no recuerdes que cada parte de tu cuerpo encuentra su equivalente en algún punto de la Tierra. Por ejemplo: tus chakras, los órganos de tu cuerpo, tu parte física o tu parte espiritual, tu femineidad o tu masculinidad, tus tristezas, alegrías, preocupaciones, sueños, tu punto de poder, tus debilidades y flaquezas, tu alegría o tu esperanza, tu paz, tu fe. Gaia es otra/o tú.
Se han hecho varios experimentos que fusionan a meditadores profesionales con la policía de algunas ciudades con alto índice de violencia en Estados Unidos, donde por medio de la intención proyectada en la meditación, estos maestros de la paz, logran reducir notoriamente las cifras de hechos violentos o de catástrofes climáticas en estos lugares, mientras que es posible observar la relación entre los sucesos a tú alrededor y tus pensamientos. Todo esto ocurre sobre una plataforma, sobre una base que es el planeta Tierra, el principio femenino que contiene al masculino, lo que significa que todo esto sucede dentro de ti. Este párrafo da lugar a dos preguntas:
- ¿Eres parte del planeta o el planeta es una parte de ti?
- ¿huracanes, terremotos, temblores y guerras son una parte nuestra?
Las respuestas son: En primer lugar el planeta es una pequeña parte de ti y la segunda es SI, todos los desastres naturales son un reflejo de nuestro interior a nivel individual y colectivo. Todos estos eventos no son responsabilidad de un gobierno o de entidades diversas, son responsabilidad tuya, mía, de todas las personas que ahora me leen y que están comenzando a recordar.
Generalmente te levantas de la cama pensando en que tienes delante de ti al más difícil de los días sin que te permitas recordar el nivel de responsabilidad que conlleva pensar, sólo pensar. Actualmente pensar significa crear. Quiere decir que envías algo muy poderoso con una frecuencia (medida, valor) que buscará frecuencias similares para hacerse más fuerte aún. Podrías imaginar que encima de tu cabeza existe una red inmensa, tejida con todos los pensamientos de la humanidad y que cuando despiertas por las mañanas preparándote para vivir un día difícil, estás creando materia prima para la red que existe encima de tu ser y que si estos pensamientos carecen de amor hacia ti o hacia el medio que te rodea o hacia tu planeta, entonces contaminarás todo tu entorno y los demás seres que sintonicen tu frecuencia se “alimentarán” de miedo. Si bien es verdad que para que exista equilibrio, el día y la noche deben hacer parte de nuestra realidad; también lo es el hecho de que haya el mismo porcentaje entre ambos puntos de la polaridad. Entonces parte del equilibrio se logra cuando aceptamos lo que consideramos negativo como parte de nuestra evolución, sin juzgarlo y simplemente agradeciendo su mensaje. En esa forma no oponemos resistencia y aceptamos lo que es.
En el momento que decides aceptar tu nivel de responsabilidad con todo lo que existe, entonces modificas tus pensamientos y aunque te hayas levantado con mucho dolor físico o con esa sensación de soledad que te abruma porque no hay alguien a tu lado o porque tal vez no tienes una sola moneda para tomar el bus hacia tu trabajo; entonces es cuando recuerdas que tienes el don de elegir.
Y eliges ser agradecida/o. Eliges dar las gracias por tu dolor, por esa parte de tu cuerpo que de manera brusca te quiere transmitir un mensaje, eliges agradecer tu soledad o tu escasez, porque sólo eligiendo la gratitud como tu manera de iniciar el día, puedes elegir también la compañía, el amor o la prosperidad. Cuando logras atravesar el muro de dolor emocional que te mantiene prisionera/o y que te hace consumir más dolor de la red de pensamientos que a todos los seres vivos nos incluye, es cuando retomas tu poder y ese poder es algo que nadie puede quitarte. Es de este modo que puedes otorgarle un verdadero alimento a Gaia por medio de tus mañanas, por medio de tu ahora. Recuerda que tu primer pensamiento es quizás el más valioso de todos los que tendrás a lo largo de tu día. Si extiendes esta actitud mientras estés despierta/o aunque las cosas no vayan bien, si puedes decir GRACIAS desde el fondo de tu corazón a todo lo que existe, a todo lo que te rodea, desde objetos hasta plantas o animales, entonces de todo eso obtendrás el equivalente a tu gratitud. Tú y yo estamos aprendiendo a crear paz en la Tierra a partir de la abundancia y no de la carencia. Estamos afirmando sin miedo que somos prosperidad. Entonces cuando parezca que todas las cosas van mal en tu vida, sal de ese lugar, déjalo atrás y aún con dolor sé agradecida/o. Hazlo hasta que te lo creas. Y si no tienes nada que agradecer porque te sientes en un laberinto de preguntas sin respuestas o de espacios sin salida, entonces con todo ese dolor que emana de tu ser, di Gracias porque no encuentras la salida, agradece ese instante y habrás encontrado que de un punto lejano emana luz y tal vez podrías seguirla o si para eso tampoco tuvieras fuerzas, agradecerás también el aprendizaje que obtienes al sentirte vacía/o, ya que sin esa sensación jamás podrías experimentar su opuesto que es la plenitud del amor o cualquiera de sus derivados.
La capa de ozono destruida no es otra cosa que tu cuerpo emocional desgastado, así que en la medida en que te amas, te quieres, te aceptas, ella recuperará lo que en el fondo ya es. Y aunque no sea fácil pensar con amor hacia ti, por favor piensa que sí lo es, para que de ese modo alimentes a Gaia, para que hagamos de este planeta un hogar para todos. Creo que asumir una actitud de amor hacia nuestro ser es el primer paso para sanar nuestro espacio, en un artículo posterior escribiré sobre cómo conectarte con la Tierra. Recuerda que Gaia y Yo somos otra/o tú.
Vivi Cervera. Copyright 2009. Derechos reservados de autor.





